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Roberto Vazquez

Roberto Vazquez is a talented painter in his mid forties originally from Tlaquepaque and Guadalajara who now lives in Puerto Vallarta. His soft spoken and gentle nature obscures the fact that he was once a talented fighter training for Mexico’s Olympic boxing team. The same hands that now create with such sensitivity once broke noses and knocked opponents to the mat.He enrolled in classes at the school of the famous museum of that city, el Hospicio Cultural Cabanas. This training along with his lifelong interest in Mexico’s indigenous cultures helped to shape his painting style. 

It would be hard not to notice the Mexican artist Roberto Vazquez if you were to encounter him walking around Puerto Vallarta. In addition to being a strikingly handsome man, the 46 year old bearded six footer with hair to the middle of his back and stone and ivory cones in his ear lobes is almost always accompanied by the two biggest of his three Mexican hairless dogs, Xoloscuintles, named Frida (as in Kahlo) and Culli, a Nahual (language of the Aztecs) word referring to a sad or troubled face. However, the paintings of this extremely talented painter are as equally striking as his own personage, and his increased use of bright colors such as orange, pink and purple in his most recent series of paintings make them seem even more so. His previous work was more subdued and in earth tones, but upon recently curing a long term eye ailment the brighter colors appeared as a natural progression. Vazquez also attributes his move to the tropical light of Vallarta from the smoggier conditions in Guadalajara as an influence in his segue towards more colorful imagery. Another change that has occurred over the years is that his figures have become more slender from their chubbier beginnings, to the point where some of the human bodies are approaching the look of stick figures with muscles.

One definitive aspect of Roberto's art in general is the intricate way in which the elements of his paintings interplay with one another visually, especially in the way that humans, insects, and animals form combined images. A dragon fly or a beetle might become the nose on a man’s face, and his chest could be in the shape of a sea turtle. Although many types of animals and sea creatures are featured in his work, insects are even more common subjects or elements, reflecting a fascination since his early childhood. It has lead to references to the famous Mexican artist Francisco Toledo's focus on insects in much of his paintings, but the visual vocabulary is uniquely Roberto`s. Some of the work also has a feeling reminiscent of African masks and carvings but with a more contemporary approach. However, the uniqueness of the images lends one to realize that Vazquez has tapped into the same spiritual and ethereal antecedents that influenced the Africans and the Mixtec artists of Oaxaca, Mexico, rather than consciously affecting their approach. The words “natural,” “primitive,” “tribal,” “authentic,” “spiritual,” “mystical,” and even, “contemporary” might all be used to describe his work.

Sería difícil no notar al artista mexicano Roberto Vázquez si se encontrara con él caminando alrededor de Puerto Vallarta. Además de ser un hombre simpático y sencillamente apuesto, el artista, de 46 años de edad con barba y seis pies de estatura, con el cabello a la mitad de la espalda y conos de piedra y marfil en los lóbulos de sus orejas está casi siempre acompañado de las dos mas grandes de sus tres perras Xoloscuintle, llamadas Frida ( como en Kahlo) y Culli, que en Nahuatl (lengua de los aztecas) es una palabra que se refiere a una cara triste o con problemas. Sin embargo, los cuadros de este pintor de gran talento son igualmente sorprendentes, como su propia persona, y su incrementado uso de colores brillantes como el naranja, rosa y purpura en su más reciente serie de pinturas hace que parezcan aún más. Su trabajo anterior era más tenue y en tonos tierra, pero tras haberse tratado una afección ocular de largo tiempo, los colores más brillantes aparecieron como un progreso natural. Vázquez también atribuye su traslado a la luz tropical de Puerto Vallarta de las condiciones de smog en Guadalajara como una influencia en su trayecto hacia imágenes mas coloridas. Otro cambio que se ha producido en los últimos años es que sus figuras se han vuelto más delgadas desde sus inicios, en que eran mas rechonchas, hasta el punto que algunos de los cuerpos humanos se asemejan a la mirada a figuras de palo con músculos.

Un aspecto definitivo del arte de Roberto en general, es la forma compleja y minuciosa en la cual los elementos de sus pinturas interactúan unos con otros de manera visual, especiamente en la forma en que los seres humanos, insectos y animales forman imágenes combinadas. Una libélula o escarabajo podría convertirse en la nariz de la cara de un hombre, y su pecho podría estar en la forma de una tortuga marina. Aunque muchos tipos de animales y criaturas marinas se presentan en su trabajo, los insectos son los temas o elementos mas comunes, lo que refleja una fascinación desde su infancia. Esto ha llevado a referenciar su trabajo con el del famoso artista mexicano, Francisco Toledo, y el uso de insectos en gran parte de sus pinturas, pero el vocabulario visual de Roberto es único. Parte de trabajo tambien tiene una sensación que recuerda a las mascaras y tallados africanos, pero con un enfoque mas contemporáneo. Sin embargo, la singularidad de las imágenes se presta para darse cuenta de que Vazquez ha aprovechado los mismos antecedentes espirituales y etéreos que influyeron a los artistas africanos asi como a los artistas mixtecos de Oaxaca, Mexico, en vez de afectar conscientemente su enfoque. Las palabras “Realismo Magico” “natural”, “primitivo”, “tribal”, “autentico”, “espiritual”, “mistico”, en incluso “contemporaneo”, todas pueden ser utilizadas para describir su trabajo.