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HUGO BARAJAS

Hugo Barajas was always drawing as a small child growing up in Guadalajara, displaying remarkable skill as soon as he could grab a crayon or pencil. He actually began doing oil paintings on canvas when he was only seven years old. He was raised by his grandparents from a very early age, and although showing obvious talent in art, he also revealed a strong sense of independence that resulted in him leaving home when only sixteen. A position of working and studying at the El Palomar ceramic facility in Tlaquepaque opened up for him and occupied four years of his youth. Later, two years were spent working and studying in an etching and engraving studio, and this eventually led to years working in graphic design in such newspapers as “El Occidental,” and the late “Siglo 21.” There was also a period of working in a stained-glass studio, and in total sum these diverse creative activities ended up providing an incredibly comprehensive art education for Barajas in addition to his formal studies at the University of Guadalajara.

Throughout all these times Hugo continued to paint and study art, and finally in 1997 began showing his paintings professionally. Within a year he had become a full-time painter and has been supporting himself and prospering in this final vocation ever since, and continues, now in his early fifties. He has participated in and received awards in major museum competitions in Mexico, including at the Hospicio Cultural Cabañas, the second largest art museum in Mexico. He has been selected multiple times to have work in the famous Biennale of Florence. He has also had an exhibit in Montreal, Canada at the Consul General of Mexico that featured a collection of 43 fused glass creations ranging in size up to 30 by 60 inches. Barajas has spent months at a time in Quebec over several years and has had several exhibitions in galleries in Montreal and throughout the province. His work has been collected by the main founder of the world-famous Cirque du Soleil.

Barajas acknowledges influences by the late Mexican master, Rufino Tamayo, and by Pablo Picasso. However, although some of his work shows “cubist” tendencies, Hugo prefers to call his style, “Constructivism,” which includes art, psychology and philosophy with its most basic tenant captured in the phrase, “Reality is an interpretation of the observer.” More specifically, Hugo´s perspective is of working on different levels of the visual matrix and accentuating that by limiting himself to the primary colors and black and white. Barajas has always tried to push himself to explore as many options as possible to express his artistic vision. To this day he is noted for his diversity in techniques and materials used in creating his paintings and sculptures, the later including, cast bronze, fired clay, welded steel, fused glass and sometimes a combination of some or all of those.

 

Hugo Barajas siempre estaba dibujando cuando era un niño pequeño en Guadalajara, mostrando una habilidad extraordinaria tan pronto como pudo agarrar un crayón o un lápiz. En realidad, comenzó a hacer pinturas al óleo sobre lienzo cuando tenía solo siete años. Fue criado por sus abuelos desde una edad muy temprana, y aunque muestra un talento obvio en el arte, también reveló un fuerte sentido de independencia que lo llevó a abandonar su hogar cuando solo tenía dieciséis años. Un puesto de trabajo y estudio en la instalación de cerámica de El Palomar en Tlaquepaque se abrió para él y ocupó cuatro años de su juventud. Más tarde, pasó dos años trabajando y estudiando en un estudio de grabado y grabado, y esto eventualmente condujo a años trabajando en diseño gráfico en periódicos como “El Occidental” y el desaparecido “Siglo 21”. También hubo un período de trabajo en un estudio de vitrales, y en total, estas diversas actividades creativas terminaron proporcionando una educación artística increíblemente integral para Barajas además de sus estudios formales en la Universidad de Guadalajara.
A lo largo de todos estos tiempos, Hugo continuó pintando y estudiando arte, y finalmente en 1997 comenzó a mostrar sus pinturas profesionalmente. En el transcurso de un año se había convertido en pintor a tiempo completo y desde entonces se ha mantenido y prosperando en esta última vocación, y continúa, ahora en sus cincuenta y tantos. Ha participado y recibido premios en los principales concursos de museos de México, incluido el Hospicio Cultural Cabañas, el segundo museo de arte más grande de México. Ha sido seleccionado varias veces para trabajar en la famosa Bienal de Florencia. También tuvo una exhibición en Montreal, Canadá, en el Cónsul General de México, que ofreció una colección de 43 creaciones de vidrio fundido que varían en tamaño hasta 30 por 60 pulgadas. Barajas ha pasado meses en Quebec durante varios años y ha tenido varias exposiciones en galerías en Montreal y en toda la provincia. Su trabajo ha sido recopilado por el principal fundador del mundialmente famoso Cirque du Soleil. Barajas reconoce las influencias del difunto maestro mexicano, Rufino Tamayo, y de Pablo Picasso. Sin embargo, aunque algunas de sus obras muestran tendencias “cubistas”, Hugo prefiere llamar a su estilo “constructivismo”, que incluye arte, psicología y filosofía, y su inquilino más básico está plasmado en la frase: “La realidad es una interpretación del observador. ”Más específicamente, la perspectiva de Hugo es trabajar en diferentes niveles de la matriz visual y acentuar eso limitándose a los colores primarios y al blanco y negro. Barajas siempre ha tratado de esforzarse para explorar tantas opciones como sea posible para expresar su visión artística. Hasta el día de hoy se destaca por su diversidad en las técnicas y los materiales utilizados para crear sus pinturas y esculturas, entre las que se incluyen, bronce fundido, arcilla cocida, acero soldado, vidrio fundido y, a veces, una combinación de algunos o todos ellos.